Sí…. pero no

Alguna vez te ha pasado que te propones hacer algo, ya sea levantarse temprano para trabajar, hacer ejercicio, o solo por que quieres convertirte  en una persona que aprovecha el día… pero cuando suena la alarma resulta que nos convertimos en los mejores abogados defensores de seguir en la cama. ¿Por qué hacemos esto?

Las personas necesitamos sentir que nuestros pensamientos, creencias y acciones sean coherentes entre sí, es decir, que tengan sentido. En el momento en que esto no sea así, estaremos hablando de “Disonancia Cognitiva”. Cuando nos pasa esto, que no hacemos lo que nos habíamos propuesto, no cumplimos con algún objetivo o acabamos de tomar una decisión que nos deja intranquilos, podemos sentirnos ansiosos o angustiados, como si nuestro cuerpo hiciera lo que quisiera a pesar de mandarle la orden de hacer otra cosa.

Haciendo un resumen de lo que es la idea de la Disonancia Cognitiva es cuando se dan a la vez pensamientos o actitudes que no encajan o con las que no nos sentimos cómodos, entonces, automáticamente nos esforzamos por convencernos de que lo que estamos haciendo es lo mejor y  hacemos uso de nuestras queridas  autojustificaciones. “Siempre puedo empezar mañana, el día es horrible, no dormí bien esta noche”, o una de nuestras favoritas: “Una vez al año no hace daño”. Hablando un poco más claro, intentamos convencernos buscando información y opiniones o que nos hacen sentir mejor sobre lo que hacemos o dejamos de hacer y eso aunque esto no siempre es negativo, puede llevarnos a mantener situaciones que no son saludables, positivas o normales. La Disonancia Cognitiva se puede disminuir adquiriendo nuevos conocimientos, nuevas cogniciones, ideas o sentimientos.

Un ejemplo sería el de los fumadores, que aun leyendo en el paquete de cigarros “FUMAR MATA”  siguen fumando. Saben que fumar puede causar cáncer de pulmón y puede generar riesgos para su salud. Para continuar fumando, (y no sentirse de alguna manera culpable por fumar) el fumador cambia sus ideas o sentimientos por otros como: “Estoy fumando menos, solo me fumo un paquete al día, antes eran dos”, “¡De algo habrá que morirse!”. Estos nuevos pensamientos les dan “permiso” para seguir fumando.

La publicidad sabe muy bien cómo utilizar la Disonancia Cognitiva, “A veces ser feliz me hace llorar”, “disfruta tus contradicciones”. Esta última frase nos viene a decir, “Fuma, a pesar de que sea malo para tu salud”.

Igual pasa con la publicidad de la “comida basura”, consumimos hamburguesas, bebemos refrescos azucarados…aunque sabemos que podemos desarrollar alguna enfermedad si su consumo es excesivo o incluso morirnos, como nos dice este anuncio de Mc Donald´s, pero ¡aun así lo seguimos haciendo!. Si eres honesto, ¿puedes darte cuenta de cuantas veces lo has hecho?

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También pasa en otras situaciones, como es el caso del amor. Cuanto más te rechazan, más te “enamoras”…eso es porque, para eliminar la disonancia que nos provocan los obstáculos que tenemos que enfrentar para lograr lo deseado, nos convencemos de que eso que queremos tanto, es un amor increíble o el amor de nuestras vidas. Una gran película que muestra muchas formas de disonancia cognitiva es “A él no le gustas tanto”, donde observamos como a veces justificamos comportamientos de otras personas, para que estos no nos hagan daño.

Llegas a creer y amar las cosas por las cuales tienes que sufrir.

¡¡¡Las compras compulsivas!!! ¿quién no tiene un amigo o amiga o tú mismo, que compra cosas en exceso que realmente no necesita?. Vamos a ponernos en situación. Vas de compras con tu mejor amigo o amiga, y sabes que cuando vais de compras, el o ella arrasa con todo, quiere comprar toda la ropa que ve. Antes de hacerlo, te dice: compro estas camisetas porque son tan bonitas y me quedan tan bien, ¿verdad? ay! pero no me las compro porque ya tengo muchas…¿qué hago?. En ese momento, el o ella está luchando contra sus pensamientos contradictorios, contra sus creencias y acciones, te pregunta a ti para salir del paso y que apruebes lo que va a comprar. De esa forma, el nivel de ansiedad o angustia que le provoca la situación de elegir baja, a partir de ahí ya tiene una justificación para comprar ropa y no sentirse mal.

Pero también sabe que contaba con la justificación suficiente.

Es verdad que buscar consejo o ser un poco flexibles con nuestros planes se vale, lo importante es ¡¡no caer en el auto engaño!! Piensa si realmente buscas opiniones objetivas o solo opiniones que más se adaptan a lo que quieres escuchar o si solo estas justificando la situación, de esta forma podrás ser fiel a lo que realmente quieres sin tener que justificar tus acciones todo el tiempo. Así que es hora de quitar los peros y resolver esos Sí… pero no, que traemos en la cabeza.

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Y recuerda… LA PSICOLOGÍA ESTÁ DE MODA

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