“Complejo de Adonis”

A estos hombres musculosos los podemos ver en el gimnasio, las 24 horas del día, haciendo 1.000 abdominales, 1.500 flexiones, 1.350 sentadillas, 1.400 series de lo que sea. Y podríamos seguir diciendo cosas un buen rato.

A nosotras nos parece estupendo ir al gimnasio y  ver este panorama mientras estás en la cinta de correr tampoco está nada mal. Pero ¿hasta qué punto es bueno y saludable hacer tanto ejercicio? Se considera que una hora y media de ejercicio más de seis días a la semana es un posible síntoma de esta obsesión a menos que seas uno de esos atletas de alto rendimiento pero si no… Hablamos en este caso de la VIGOREXIA, Dismorfia Corporal “Complejo de Adonis”.

La VIGOREXIA, es una variante del Trastorno Dismórfico Corporal, ya sabemos que suena a chino pero esto se refiere a una preocupación por algún defecto imaginado del aspecto físico. La Vigorexia no solo afecta a hombres, también a mujeres, estaríamos hablando de un 80% de hombres y 20% de mujeres, entre los 15 y 40 años. Estas personas lo que buscan es ganar un montón de masa muscular, por que, aunque están grandes y musculosos, ellos se ven como pequeños y débiles y esto les obsesiona de alguna manera. Las personas afectadas tienen pensamientos obsesivos sobre su cuerpo y hacen no mucho ejercicio, si no muchísimo. Normalmente quieren pasar la mayoría del tiempo en el gimnasio y aparte evitan situaciones donde los demás puedan ver lo poco musculosos que son. Además la dieta es muy estricta y la suplementan con sustancias proteicas, “quema grasas” u hormonas anabolizantes.

¿Qué síntomas nos harían pensar que tenemos este trastorno?

  1. Preocupación por parecer débil o poco musculoso. El éxito y el reconocimiento por tener grandes músculos son algunas metas que pueden tener en mente las personas con vigorexia.
  2. Incapacidad de ver con objetividad el propio cuerpo, aun teniendo un cuerpo grande y musculado deriva en insatisfacción corporal, siempre quieren más.
  3. Permanente auto-observación o “bodychecking” es uno de los síntomas de este trastorno, es decir, que se están viendo todo el día en el espejo para comprobar el tamaño de los músculos.
  4. Pensamientos obsesivos y permanentes sobre no ser suficientemente grande, ser demasiado pequeño o sobre cómo mejorar de aspecto.
  5. No se dan cuenta que la imagen que tienen de su físico no es real.
  6. Ansiedad o depresión por sus sentimientos negativos hacia su cuerpo provocando que su autoestima se vea afectada.
  7. Conductas alteradas con respecto a la imagen corporal, evitan sitios públicos donde se vea el cuerpo, llevan ropas especiales…
  8. Necesidad compulsiva de realizar ejercicio con pesas para incrementar el tamaño corporal.
  9. Les afecta en la vida social, familiar y sentimental por el cuidado del cuerpo, el entrenamiento y/o la dieta.
  10. A veces consumen sustancias peligrosas para el desarrollo muscular (el consumo de hormonas es siete veces más usual entre personas con vigorexia que entre culturistas no vigoréxicos). Y un excesivo control de la dieta.
  11. Abuso de esteroides anabolizantes y suplementos alimenticios.

Lo ideal, si crees que te puede pasar esto, sería acudir a un psicólogo. El psicólogo podrá descubrir el problema que subyace en esa “obsesión por el deporte y por verte cada día más fuerte”, y ayudarte a superarla.

Esperamos que te haya gustado el post de hoy, si es así, DALE A ME GUSTA, COMPARTE, HAZNOS UN COMENTARIO.

Y recuerda…LA PSICOLOGÍA ESTÁ DE MODA.

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