Me cago en todo (literalmente)

Me cago en todo (literalmente). Estás de camino a una fiesta el viernes, por fin te has convencido de que tienes que ir y no va a pasar nada. Has hecho todo lo que “tenías” que hacer antes de salir de casa pero justo cuando estás en el metro empiezas a sentirlo otra vez. Te sientes mal y piensas: “no otra vez no , no tenia que haber salido, me voy a cagar ahora mismo!”. 

Esta situación, no es desconocida para muchas personas y es que esto es muy común para los que sufren del Síndrome de Intestino Irritable, esto es una alteración del sistema gastrointestinal, que hace que te sientas hinchado, con dolor abdominal, con diarrea, vómitos o estreñimiento, entre otros posibles síntomas.

Y te preguntarás, ¿por qué un par de psicólogas me están hablando de los problemas digestivos de la gente? Pues es muy sencillo, por que es un síndrome que constituye  hasta el 70% de los motivos de consulta de los pacientes que acuden a su médico de atención primaria, le puede pasar a cualquiera y los aspectos psicológicos de este problema pueden afectar a tal grado a quien lo padece que le hace muy difícil poder llevar una vida normal.

Me cago en todo (literalmente)… ¿porqué me pasa esto?

Volvamos al ejemplo del principio, esta persona, por X razón un día comenzó con los síntomas, se sentía mal fisicamente, tenía la tripa revuelta y sabía que podía ir muy mal la cosa si no encontraba un baño o llegaba a casa inmediatamente, supongamos que ese día lo logra y  su vida vuelve a la normalidad, esto sería lo ideal, pero hay personas que no tienen tanta suerte.

diarrea

La otra opción es que esto comience a pasar de forma regular y cada vez más seguido y es aquí cuando entramos nosotros a explicar lo que pasa en nuestro cuerpo y cerebro que probablemente esta haciendo que la situación empeore o por lo menos se mantenga.

Cuando nos encontramos en un aprieto como este, no todo lo que nos pasa por la cabeza es lo mal que nos sentimos, si no también la vergüenza que vamos a pasar si esto sale mal, comenzamos también a ponernos nerviosos por que, por obvias razones, queremos mantener nuestra dignidad y  esta se ve seriamente amenazada por la catástrofe tan inminente que sentimos que va a suceder.

Ahora bien, cuando esto se repite no una, si no varias veces, dos cosas comienzan a suceder en nuestro cuerpo:

  1. Comenzamos a asociar cualquier ruido o movimiento que sintamos en el vientre con una señal de alarma de que nos puede ocurrir un accidente, esto es lo que nosotros llamamos hipervigilancia y como su nombre lo dice es una vigilancia extrema a un estímulo específico. Créeme que nuestro estómago hace muchísimos sonidos y movimientos durante el día, pero nosotros no estamos acostumbrados a percibirlos y cuando si que percibimos uno es normalmente por que nos alerta de algo, pero cuando llegas a este punto esta alerta es falsa (es uno de esos movimientos normales pero que nunca percibías antes) y la puedes estar exagerando.
  2. Como estamos tan nerviosos por la posibilidad de que podamos tener un accidente, esto hace que nuestro cuerpo realmente se prepare para una catástrofe y empieza a ponerse ansioso y como ya sabemos uno de los posibles síntomas de la ansiedad es el que se revuelva la tripa, por lo tanto “hemos cumplido nuestra profecía” estamos malos de la tripa otra vez. Esto es un circulo vicioso que empieza a crecer y que comienza a afectar nuestra vida.

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Piénsalo de esta forma, cuando  te ha dado una gastroenteritis ¿sales de casa?, normalmente no, por que te sientes fatal y por que sabes que necesitas tener un baño a la mano por cualquier emergencia, pues algunas personas comienzan a vivir como si su vida fuera una gastroenteritis constante, pueden llegar a cancelar planes, alejarse de amigos y evitar a personas solo por no exponerse a la posibilidad de tener que ir corriendo a un baño o no tener uno cerca. Y claro, esto a largo plazo hace que las personas tengan sentimientos de tristeza, más ansiedad, frustración y un largo etcétera.

Asi que, ¿que se puede hacer? No hay una cura mágica para esto, pero aquí tenemos algunas recomendaciones que pueden ayudarte para controlar mejor la situación:

  • Visita a tu médico, siempre hay que descartar cualquier problema orgánico que realmente sea por una enfermedad y sigue las pautas que te de, que normalmente conllevan un cambio de dieta y de hábitos.
  • Respira, la respiración bien hecha como técnica de relajación, ayuda a tu cuerpo a desactivarse, lo cual ayudará a que esos dolores de tripa por nervios disminuyan.
  • Exponerse, obviamente no estamos hablando de dejar que pase lo que tenga que pasar en donde sea, pero si que te puedes comenzar a exponer a situaciones en las que si tienes que ir al baño fuera de casa, te des cuenta que no pasa nada por hacer tus necesidades en otros lugares. Mientras más natural lo veas y realmente aceptes que todos vamos al baño y que NADIE hace rosas, más llevadera puede ser la situación.
  • Si sientes que la situación te supera, pide ayuda. Los psicólogos también tratamos este tipo de temas relacionados con la salud.

Y recuerda…

LA PSICOLOGÍA ESTA DE MODA.

 

 

Para pedir consulta o contactar con nosotros pincha aquí 

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